Un estudio de Brica levantó las emociones que el teletrabajo y la pandemia ha generado en Chile. Si bien hay una buena disposición al teletrabajo, este se desarrolla en pandemia, lo que redefine las reglas del juego. Dos emociones negativas destacan en este análisis: el miedo y la tristeza, las que están correlacionadas con la distribución del tiempo, el equilibrio entre casa y trabajo, el uso de tecnología o acceso a internet. Todo ello tiene sentido cuando hablamos de teletrabajo, pero a esto se suma la correlación con palabras como “ansiedad” y “cuarentena”, lo que nos explica mejor porqué la referencia a sentimientos de temor o pena.

La pandemia ha afectado emocionalmente a las personas y ha desafiado a las organizaciones. Frente a un escenario de incertidumbre éstas últimas han estado resolviendo en el momento, adaptándose de la manera que consideran apropiada. Pero estas decisiones no se levantan repentina o espontáneamente, sino que se sustentan en la cultura organizacional y en última instancia, en la cultura laboral de nuestros países.

En consecuencia, nos enfrentamos a incertidumbres y amenazas en dos frentes que escapan a nuestro control. Por una parte, la pandemia global y las decisiones políticas que ello conlleva, afectando múltiples ámbitos de la vida. Por otro, la incertidumbre organizacional, que hasta ahora ha mostrado la ocurrencia de despidos, baja de salarios y una gestión inapropiada para la modalidad de teletrabajo.

La encuesta Circular HR identifica niveles preocupantemente bajos de engagement, los que llegan a límites de 3,82 puntos. Este concepto alude al compromiso o fidelidad que un empleado manifiesta respecto de la organización para la cual trabaja. El estudio además identificó altos índices de agotamiento total y síntomas de burnout en el 50% de las personas consultadas. ¿Pero qué significan estos números en la realidad?

Pedro –  personaje ficticio que representa la opinión de diversos profesionales jóvenes consultados – actualmente teletrabaja en contexto de pandemia. Al preguntarle ¿Cómo van las cosas en tu trabajo en estos días?, Pedro responde:

“… no sé qué está haciendo la empresa al respecto, solo sé que envían comunicados a diario de contagios de COVID, informando lo mismo que aparece en las noticias y RRSS. No me aporta en nada. Por otro lado, parecen preocuparse de los colaboradores sólo si padecemos una enfermedad.

Profesionalmente me estanqué, simplemente ya no cuento con el apoyo de mi jefe. Doy sugerencias y me responden ‘me da lo mismo, velo tú’. Sin embargo, al momento de esperar resultados, ¡quieren lo imposible! Nos siguen exigiendo metas impuestas previo al estallido social y a la pandemia, lo que significa que haga lo que haga, no tengo como lograr lo que se espera de mi. Por eso es que estoy buscando oportunidades en otra parte. ¿Te puedo mandar mi CV?

Sin embargo, Francisca representa a una minoría que sigue experimentando el trabajo como algo grato y desafiante: 

“¡Aquí los managers han confiado siempre en nosotros! No solo ahora que estamos todos teletrabajando. Aquí no trabajamos con horarios o tareas muy específicas. Nos piden metas, y cada uno evalúa de qué manera llega a esas metas. Por ejemplo, mis managers no saben lo que yo hago día a día. Yo puedo organizar mi agenda con total libertad y poner foco en lo que yo creo importante. Un amigo me comentaba que en su empresa tenían una herramienta digital donde cada día sus jefes les ponían tareas y ellos debían indicar el tiempo que demoraban, a qué hora empezaban y a qué hora salían. En esta multinacional me siento feliz trabajando, por eso, lo que me contaba me pareció tétrico”.

La gestión basada en el control del tiempo, la desconfianza, el desinterés de los superiores y la falta de comunicación están causando miedo y tristeza en nuestra gente, los está agotando al extremo del burnout y les está quitando el interés por trabajar para nuestras organizaciones. Las decisiones basadas en culturas del control siempre han generado malestar y desincentivado la proactividad. El problema es que con la modalidad de teletrabajo y las posibilidades que nos entrega una economía digital estas culturas organizacionales comienzan a cuestionarse más que antes.

Pero en medio de una crisis social y sanitaria las empresas tampoco están representando un lugar de acogida, de generación de identidad o de satisfacción profesional. La organización no es un espacio de confianza, diferente a lo que sucede allá afuera. A la mayoría de nuestros empleados no les queda más que refugiarse en sus hogares para enfrentar esa sensación de desprotección frente las fuerzas de la naturaleza, de la economía y las decisiones de la organización.

En CB Estudios queremos más empresas como la de Francisca, donde sus profesionales sienten la libertad y responsabilidad de establecer los mecanismos para alcanzar las metas, pero eso requiere jefes conectados y comprometidos, empresas que se comunican y escuchan, así como procesos de trabajo interactivos.

Veamos cómo se está gestionando el teletrabajo

Midamos el clima organizacional en este contexto de pandemia

Y luego, mejoremos las cosas.

 

 1.- Brica (2020). Estudio de Teletrabajo y Emociones. Revisar: https://www.brinca.global/teletrabajo-y-emociones/

 2.- Aplicada por la consultora de capital humano de Fundación Chile en abril de 2020.