Desde 2000, la legislación federal de Estados Unidos ha solicitado que en la mayor medida posible todos los emplea- dos del gobierno de Estados Unidos trabajen desde casa. El ímpetu original fue el temor a que dejara de funcionar el gobierno debido a la pandemia de gripe aviaria. Desde ese momento, actos de terrorismo, eventos causados por clima inclemente y otras amenazas de pandemia han recordado repetidamente a los líderes del gobierno la necesidad del teletrabajo como piedra angular de su estrategia de continuidad de operaciones. 

En 2010 el presidente Obama, refiriéndose a sí mismo como el “Teletrabajador en jefe” (porque trabaja en su casa, la Casa Blanca) impulsó la promulgación de legislación federal sobre teletrabajo. El presidente Obama también desplazó la conversación relacionada con teletrabajo más allá de la continuidad de operaciones, planteándola como estrategia para mejorar la conciliación entre la vida laboral y personal, atraer y retener talento, y medir el rendimiento del empleado por resultados más que por presencia. 

En diciembre de 2010, ambas cámaras del Congreso con apoyo bipartidario aprobaron la Ley de Promoción y Desarrollo del Teletrabajo (TEA) que fue sancionada como ley por el Presidente. Esta ley disponía que los organismos federales de Estados Unidos debían: 

  • Crear una política en la que los empleados elegibles podrían teletrabajar. 
  • Designar un funcionario gerencial para teletrabajo. 
  • Determinar la elegibilidad de los empleados y notificarles dicha situación. 
  • Designar un funcionario de categoría superior para coordinar el programa de teletrabajo de cada organismo. 
  • Exigir un contrato escrito entre el directivo del organismo y cada uno de sus empleados/empleadas autorizados a teletrabajar. 
  • Desarrollar e implementar programas de formación en teletrabajo para directivos y empleados. 
  • Garantizar que se brinde formación interactiva a los empleados elegibles y sus directivos y que dicha capacita- 

ción se complete con éxito antes de formalizar un contrato de teletrabajo. 

  • Adoptar el teletrabajo como parte del plan de continuidad de operaciones del organismo. 

Si bien TEA y la Oficina de Administración de Personal de Estados Unidos ofrecían a los organismos del gobierno federal orientación para el desarrollo de sus programas de teletrabajo, cada organismo debe desarrollar sus propias políticas, formación y procedimientos. Desde la firma de TEA, el teletrabajo regular de un día por semana o más ha aumentado de 4% de los empleados del gobierno federal en 2011 a 14% en 2014. 

Fuente: Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Eurofound, 2019. “Trabajar en cualquier momento y en cualquier lugar. Consecuencias en el ámbito laboral”. Pp. 46